
Juan Rodrigo
Es consultor de procesos creativos
CREATIVIDAD ES LA CAPACIDAD DE
ENCONTRAR, IMAGINAR Y DEFINIR LO NUEVO
| Sormena bertarik bertara |
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Gauza
berriak bilatu, iruditu eta definitzeko galtasuna da sormena. Irmotasuna, motibazioa eta
borondatea dira sermonari eragiten dioten alosiak.
Organizazio, gizabanako nahiz taldeen baitako gaitasun
sortzailearen zinezko garapena praktikarekin lortzen da. Eta hobeto gainera, ahal izanez
gero, gaitasun trebatu hori gerorantz egunero aplikatuko den lan arlo berean praktikan
jarriz.
Sormenaren esperientzia, izatez, eraldatzailea da.
Esperientzia hori bizi izan duenak ez du ikusiko geroztik errealitatea gauza aldaezin
gisa, inguratzen gaituen errealitatearen ekoizpena guk geuk kontrolatzen dugula ulertu
duelako.
Sormenari bide eman nahi badiogu, baita enpresa
sortzaileagoak nahi baditugu ere, horretara jarri behar dugu. Sortzen jarri behar dugu.
Ekintza sortzaileak burutzeko bitartekoak eta abaguneak sustatu eta erraztu behar ditugu,
ekintza sortzaile ororen gurarizko izaera ezagutuz, barau apropos bultzatuz. |
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GURE ENPRESETAN SUSTATU NAHI
DITUGUN BERRIKUNTZA ETA ALDAKETA HELBURUAK LORTZEKO, SORMENAZ BALIA GAITEZKE

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El
término creatividad es tan confuso que hace referencia, al menos, a cuatro o
cinco fenómenos diferentes. Hay cerca de 400 definiciones de creatividad: una
capacidad.... una habilidad.... una característica sobresaliente en algunas personas
especiales.... un nombre.... una disciplina.... un proceso...
Es un término tan resbaladizo que los propios psicólogos
advierten de que la creatividad es mucho más fácil de detectar que de definir. Podemos
describir la creatividad como una capacidad con una base innata que se desarrolla en mayor
o menor medida en función de la aparición y expresión de múltiples factores, algunos
de los cuales están identificados y definidos. En este sentido, la creatividad es la
capacidad de encontrar, imaginar y definir lo nuevo; una capacidad que se fundamenta en
procesos mentales divergentes, que implican formas de pensar donde el alejamiento de lo
conocido y la suspensión del juicio -la valoración diferida- son elementos centrales.
La creatividad no tiene nada que ver con musas, con
inspiraciones, ni -por lo que se conoce- con extrañas características de la
personalidad. Si hubiera algo determinante, serían la constancia, la motivación y la
voluntad. Venimos con el programa instalado. Hay que activarlo.
En
enfoque pragmático
Con intención
eminentemente operativa, podemos acordar la siguiente definición: Creatividad es la
capacidad de producir resultados mentales -ideas- nuevos y útiles, orientados a la
consecución de un objetivo en un campo determinado. Asimismo, el pensamiento
divergente del que depende la creatividad fue descrito por Guilford como la forma de
pensar que utilizamos para plantear y resolver problemas cuya solución
desconocemos.
- Crear es pensar, producir ideas, resultados mentales, desconocidas hasta el momento.
- La creación es un acto finalista, dentro de un campo determinado. El proceso -el acto
de creación, mas concretamente- es una actividad intencional, voluntaria. Es un acto que
realiza quien quiere cuando quiere.
Estas afirmaciones nos permiten analizar
y hacer operativo y útil el conocimiento sobre la creatividad y el fenómeno creativo.
Son dos premisas que propician el enfoque pragmático en el acercamiento a la creatividad.
Pensar en la creatividad desde una perspectiva pragmática
supone localizar la visión hacia lo que podemos hacer para que esa capacidad se
desarrolle y se manifieste, pero, sobre todo, supone concentrar la atención en cómo
podemos utilizar lo que conocemos sobre la creatividad, para lograr los objetivos de
innovación y cambio que nos propongamos.
Crear
es hacer
El desarrollo real de la
capacidad creativa en las organizaciones, en las personas y en los grupos se consigue con
la práctica. Y practicando, si es posible, en el área de trabajo en la que después esa
capacidad entrenada se aplicará de forma cotidiana.
Por supuesto, el conocimiento de los principios
básicos sobre la creatividad ayudará al desarrollo de la capacidad de crear en las
organizaciones. No cabe duda de que cualquier acercamiento que se haga con seriedad
ayudará al desarrollo de la creatividad -de la capacidad de crear- de las organizaciones.
Sin embargo, lo evidente es que la creatividad sólo
se manifiesta cuando se crea, y crear es hacer. Hacer pensamiento. Hacer ideas. Plantear
problemas. Y encontrar soluciones. La forma de integrar mecanismos, técnicas y
habilidades es ponerlos en práctica, aplicarlos. Ésa es la mejor forma de aprender,
entrenar y desarrollar la creatividad, practicando con la capacidad de crear.
Ciertamente, son determinantes las características
personales o grupales de quien va a crear, como los conocimientos del campo en que se
desarrollará la creación o las influencias positivas o negativas del ambiente o del
entorno en el que la creación se produce.
No obstante, esas dimensiones determinantes de la
creatividad ofrecen poco margen para la intervención a corto y medio plazo en el
desarrollo de la creatividad.
El
proceso creativo
De las cuatro
dimensiones propuestas por Mel Rhodes en 1961 para el estudio y comprensión de la
creatividad -proceso, persona, producto y ambiente-, es el proceso el que ofrece mayores y
mejores posibilidades de actuación.
El proceso creativo es reproducible a voluntad. Podemos
ensayarlo. Podemos practicarlo. Y podemos hacerlo sin necesidad de largos períodos de
aprendizaje o dificiles cambios de criterios, actitudes y valores personales o
corporativos.
En el proceso, en la práctica con las operaciones, los
métodos y las técnicas disponibles para la creación, tenemos el elemento de palanca
capaz de iniciar y propiciar los cambios y de actuar sobre el ambiente y el entorno
próximo de forma inmediata. Además, nos ofrece un instrumento de medida más eficaz que
los tests disponibles para medir la fluidez, la originalidad, la flexibilidad, la
capacidad de elaboración o la sensibilidad y orientación al objetivo.
Sabemos que hemos aprendido algo cuando somos capaces de
hacer algo que no éramos capaces de hacer antes de aprender lo que aprendimos. 0 cuando
lo hacemos mejor. Y en la realización, en la ejecución del saber y del poder, en el acto
creativo, tendremos la demostración y la medida del aprendizaje.
Si creamos, si somos capaces de desarrollar procesos
creativos eficaces y productivos, tendremos la demostración del aprendizaje realizado. Y
tendremos, al mismo tiempo, el mejor instrumento para la eliminación de bloqueos, el
cambio de mentalidades y el cambio de las personas.
Una
experiencia transformadora
La experiencia
de la creación es una experiencia transformadora. Quien la vive nunca más vuelve a ver
la realidad como algo inamovible y dado, porque comprende que somos nosotros quienes
controlamos la producción de la realidad en que vivimos.
Si queremos crear, incluso si queremos empresas más
creativas, tenernos que ponernos a ello. Tenemos que ponernos a crear. Tenemos que
propiciar y facilitar los medios y los momentos para la ejecución de actos de creación
reconociendo el carácter intencional del acto creativo, propiciándolo intencionalmente.
Técnicas
creativas
Al servicio de
estos procesos de creación hay disponibles métodos y técnicas de probada eficacia y de
ejecución accesible para cualquier persona y para cualquier grupo de profesionales
previamente entrenado y cohesionado.
Asimismo, existe suficiente material para el entrenamiento y
desarrollo de las capacidades, factores y habilidades que propician la creación: desde el
entrenamiento de la percepción hasta la realización de conexiones inusuales o
infrecuentes.
Las técnicas son sistematizaciones de los procesos y
habilidades mentales que entran en la creación. Utilizándolas entrenaremos y
desarrollaremos esa facultad, esa capacidad que todos tenemos para transformar la
realidad, con la incorporación de lo que nunca había sido pensado, de lo que nunca
había sido dicho y de lo que nunca había sido propuesto ni descubierto.
Por supuesto, serán los cambios culturales los que hagan
permanentes y estables los valores y los hábitos propiciadores para el desarrollo de la
creatividad de las personas, de las organizaciones y de los países y las regiones. No
obstante, en los procesos de formación y entrenamiento encontraremos también elementos
aceleradores para ese cambio cultural.
El reto está delante de todos nosotros. Podemos ver cómo
los cambios nos alcanzan y nos adelantan, haciéndonos correr sin parar para no quedarnos
demasiado atrás. 0 podemos convertirnos en propiciadores y generadores de cambio y de
novedad, haciendo que la realidad se ajuste a nuestros deseos y objetivos. La decisión es
nuestra. Como lo es la de propiciar y fomentar la capacidad creativa de las personas y de
las organizaciones. Con algo mas que palabras.  |