REVISTA DE LA RED DE PARQUES TECNOLÓGICOS DE EUSKADI
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Ejercicios de Trabajo

Por Xusane de Miguel Ortiz

     Mueva el cuello despacio. ¿Oye algo parecido al croar de una rana? Mal empezamos. ¿Tiene la espalda apoyada en el respaldo de la silla? Hágalo. ¿Ahora qué? ¿Son pinchazos en las cervicales? Sigamos. Imagínese que esta revista le hubiese llegado vía e-mail y no en papel y que me lee frente al ordenador, ese instrumento de trabajo que hoy no falta en ninguna oficina, pero que ha traído también de la mano nuevas enfermedades que empiezan a aquejar a sus usuarios habituales. Espero que no tenga el monitor a una distancia menor de 40 centímetros, que utilice una pantalla protectora y que me mire de frente, ni por encima, ni por debajo, y tampoco de soslayo.
     ¿Y qué me dice de las piernas? Si usted es muy bajito-bajita, quizá le cuelguen en el aire. Y si es más alto de la media y la silla y su mesa son estándar, seguramente dé la sensación de ser un muelle a punto de saltar en el momento más inesperado.
     Y, ahora, una apuesta: ¿cuánto tiempo es capaz de pasarse delante de su PC sin cambiar de postura? El premio suele ser un dolor muscular en los omóplatos y en los riñones de aúpa.
     No pretendo asustarlo, pero debe saber que muchas de las bajas laborales de los trabajadores sedentarios hoy son causadas por lesiones músculo-esqueléticas y por la fatiga visual.
     Desde hace poco tiempo, se ha empezado a hablar en las empresas de la ergonomía, disciplina que procura la adaptación de las máquinas y las tareas a las personas y no viceversa. El caso es que, cuando uno llega a una oficina, se encuentra ya con la disposición de su lugar de trabajo predeterminada, aunque luego sea el cuerpo el que sufra las consecuencias.
     Para evitar todas estas molestias físicas y psíquicas, Isidro Elduayen, gerente de Athlon, empresa especializada en ergonomía activa, explica que es necesario rediseñar el puesto de trabajo, además de informar a las personas, formarlas y concienciarlas, para después integrar esos cambios tanto en el puesto como en la forma de actuar del propio empleado.

     Consejos para empezar
     Aunque en función del trabajo de cada persona y de sus características personales, las actuaciones que Athlon acomete son diferentes; sin embargo, Elduayen da algunos consejos básicos para todo el que trabaja muchas horas frente a una pantalla.
     1. La sala. Hay que evitar deslumbramientos y reflejos. Las ventanas deben atenuar la luz solar. No se debe situar la pantalla delante o detrás de una ventana u otro foco de luz. Los equipos no deben producir un calor adicional que ocasione molestias y la temperatura del local se debe poder regular.
     2. Cabeza y ojos. Para evitar dolores de cabeza o molestias en los ojos, el monitor debe ser regulable en altura, giro e inclinación, y de no menos de 12-14 pulgadas. La pantalla debe situarse de frente, a una distancia mínima de 40 centímetros y a no más de 80 centímetros.
     3. Cuello y hombros. Es conveniente el uso de atriles, colocados junto a la pantalla, cuando la visualización de papeles es frecuente.
     4. Brazos. Se recomienda que el teclado tenga reposamuñecas.
     5. Piernas. Conviene que la mesa tenga un hueco suficiente para colocar las piernas. Los reposapiés ayudan a conseguir una posición correcta a quienes no se apoyan bien en el suelo.
     6. Espalda. Está considerada la zona de mayor riesgo. Se recomienda que la mesa de trabajo tenga una altura de entre 70 y 75 centímetros. La silla debe contar con un buen apoyo de la zona lumbar y debe ser regulable en altura e inclinación. La altura de la silla debe situarse de tal manera que los codos formen ángulo recto con el teclado.
     7. Esfuerzo mental. Un esfuerzo mental excesivo, posturas incorrectas, labores monótonas, etc. pueden ocasionar trastornos psicológicos que derivan en el estrés. Entre las medidas correctoras están la necesidad de formación del trabajador y la práctica de técnicas de relajación.
     8. Pausas y ejercicios. Las pausas programadas son las más provechosas para recuperarse de la fatiga. Pueden ser de 5 a 10 minutos cada hora cuando el trabajo con la pantalla exija un alto grado de concentración. Durante las pausas deben realizarse algunas actividades compensatorias para relajar la musculatura de la columna vertebral, espalda y brazos.
     Eso es todo. Ahora, al apagar el ordenador, intente relajarse y caminar un poco antes de “maltumbarse” en el sofá de su casa.
 

 

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