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De
héroes y proezas Por Xusane de
Miguel Ortiz
Mientras
unos y otros se ponen de acuerdo en poner fecha al comienzo dé nuevo milenio y clarificar
que pese al cambio de cifras habrá que ver pasar otro año para entrar en la nueva era,
otros sin embargo -ajenos a dimes y diretes-, se esmeran en preparar el calendario
navideño para dar la bienvenida al 2000 al margen de otras disquisiciones consideradas
menores.
Son pocos los que durante esta época repleta de turrones,
panderetas y árboles de Navidad, optan por escaparse de su ciudad natal en busca de otro
ambiente, distintas tradiciones y nuevas sensaciones. En definitiva, con los dedos de una
mano se pueden contar los que se deciden a protagonizar otra forma de vivir la Navidad
lejos de su familia y amigos. Y es que, por el contrario, en esta entrañable época, lo
que se hace como mucho es volver a casa por Navidad -tal y como reza el consabido anuncio
televisivo que se repite año tras año, y que bien podría convertirse en el eslogan por
excelencia de esta época-.
Que la familia tira mucho, es indudable. Pero
también lo es que en esta época tira aún más y que existe, además, cierta
obligación por pasar estas fechas junto a los seres queridos. Dicho lo cual,
atreverse a hacer las maletas para vivir el Año Nuevo en otro lugar, cambiando uvas por
lentejas, podría pasar a formar parte del capítulo de hechos y proezas, salpicado por un
rosario de respuestas -todas ellas negativas-, provenientes de padres, suegros, hermanos y
demás familia.
Cambio de tornas
En esta ocasión -y
sin que sirva de precedente-, hemos decidido cambiar las tornas de lo cotidiano e
interesarnos por los planes que tendrán quienes generalmente se encargan de responder,
con su propia voz, por sus empresas. Los responsables de prensa de algunas de las
compañías instaladas en nuestros territorios serán quienes, en primicia, nos adelanten
su calendario vacacional para este año.
Pelayo Serrano -responsable de comunicación de Euskaltel-
comenta con humor e ironía que bien podría liderar al grupo de héroes que se aventuran
a salir, haciendo oídos sordos a las voces en contra. De hecho, ha previsto visitar un
gran número de lugares que, de no ser por estos días de asueto, reconoce que no tendría
oportunidad de recorrer. Tras una sesuda elección, y después de haber rebuscado por
todas las agencias de viajes vizcaínas, Pelayo ha optado finalmente por un viaje a lo
desconocido, a lo exótico: en definitiva, a lo nuevo. Con un bono metro-bus,
iniciaré en Plaza Moyua un largo recorrido hacia Las Arenas. Eso sí, ligero de equipaje
pero con traductor, por si algún extranjero se acercara a preguntarme algo. Allí cogeré
el autobús, donde la siguiente parada surgirá sobre la marcha, pero es probable que sea
Amorebieta, comenta bromeando Pelayo, que reconoce que sus vacaciones serán
clásicas a más no poder, repartidas junto a su mujer e hijo, entre la madre y la suegra.
Sin novedad en el frente
Y es que, en general,
todos los responsables de prensa consultados, califican sus vacaciones de tradicionales y
normalitas: sin grandes novedades respecto al año anterior. Salvo una
excepción. Quien sí va a notar un cambio considerable sobre las pasadas vacaciones
navideñas es Igor del Busto, director de comunicación de Cebek (Confederación
Empresarial de Bizkaia), que el pasado año por las mismas fechas, estaba en plena luna de
miel en la República Dominicana. Hecho, éste último, que disculpa y justifica ante los
ojos de todos su escapada y ausencia en tan señalada época. Así que este año, Igor y
su mujer han decidido no engrosar la lista de los señalados con el dedo y quedarse en
Bilbao, repartiendo su tiempo entre comidas y cenas con amigos y familia. Aquí me
desenvuelvo de maravilla. Además, me apetece disfrutar de mi mujer y mi hijo, a los que
no veo todo lo que quisiera explica resignado.
Tampoco la directora de comunicación de Confebask, Mercedes
Bayón, tiene previsto ningún plan especial para esta época, salvo disfrutar de dos de
las cosas que más le gustan: Euskadi y su familia. Además, supongo que, como casi
todo el mundo, acabaré cayendo en ese fervor consumista que nos invade y dedicaré buena
parte del tiempo a adquisiciones de regalos y a colocar los adornos navideños, cosa que
por cierto, me encanta. Mientras, en Nochevieja Mercedes aspira a disfrutar de una
buena tertulia con sus amigos, prolongable hasta bien entrada la madrugada del 2000.
Por el contra, quien sí piensa viajar es Raquel Ecenarro,
responsable de comunicación del SEA (Sindicato Empresarial Alavés). Sin embargo, su
viaje a la capital está estrechamente relacionado con el ya citado eslogan del turrón,
con lo cual, ni ella ni su marido levantaré[n comentarios sospechosos acerca de su
partida. En Madrid, Raquel pasará la Nochebuena junto a sus suegros, cuñados y sobrinos.
Y si los hijos nos lo permiten, esperaremos pacientemente la llegada de Papá Noel.
La Nochevieja, sin embargo, la reservamos para Vitoria. Allí, Raquel y su marido
piensan disfrutar de todo un abanico de saraos que incluye cotillones, comidas y otros
eventos. |