![]() REVISTA DE LA RED DE PARQUES TECNOLÓGICOS DE EUSKADI |
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| Nuevas
tecnologías y formación: entornos virtuales de aprendizaje Julio Guinea Director de ZabalNet. |
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IKAS-EREMU BIRTUALAK ERABILTZEAK ALDAKETA GARRANTZITSU BATEN HASTAPENAK DAKARZKIO TEKNOLOGIA BERRIEN ERABILPENEAN OINARRITURIKO IKASTEKO ERARI. |
El
mundo parece estar esperando una extensión al ámbito educativo de la revolución
tecnológica que estamos viviendo. Como sucede en tantas otras áreas, nos encontramos,
asombrados, con herramientas de información y comunicación cada vez más potentes que
generan expectativas de cambio absolutamente rupturistas y, después de escuchar a tanto
gurú, justificadas. Campus Virtuales Creo que la utilización de entornos virtuales de aprendizaje puede suponer, por fin, el inicio de un cambio relevante en la forma de aprender, apoyado en la utilización de las nuevas tecnologías. No voy a entrar aquí a exponer en detalle las funciones de estos campus virtuales; los lectores podrán encontrar estupendos ejemplos en la dirección en Internet de la Universitat Oberta de Catalunya (www.uoc.es) o, más modestamente, en la del centro en el que el autor de estas líneas presta sus servicios profesionales (www.zabalnet.com). En ambos aparecen referencias a universidades y centros de formación que utilizan este sistema en todo el mundo. Ninguna forma de transmisión de conocimientos sustituye con ventaja a una clase impartida por un buen profesor. También es cierto que la formación a través de Internet no parece la alternativa más adecuada para educar (a distinguir de formar) a un adolescente. Sin embargo, para muchos otros usos, los entornos virtuales ofrecen una alternativa que resulta, por muchos motivos, interesante. Como es evidente, la distribución de materiales formativos a través de Internet ofrece ventajas logísticas importantes en cuanto a la comodidad del estudiante. Se puede estudiar a cualquier hora, con inmediato acceso a los materiales, aprovechando un rato adicional de la jornada laboral; desde el propio domicilio, desde una de las aulas telemáticas conectadas a Internet que empiezan a proliferar o desde la habitación de un hotel. La facilidad que supone disponer, en una sesión de trabajo ininterrumpida, de todos los materiales de formación y complementos necesarios, con acceso a biblioteca, elementos de audio y vídeo, simulaciones, diccionarios y glosarios, etc., supone ya una pequeña revolución en cuanto al aprovechamiento del tiempo dedicado al aprendizaje y a la calidad de los materiales que se utilizan. También es cierto que el potencial de reducción de costes asociado a la publicación y distribución en Internet es muy significativa. Hace tiempo ya que las limitaciones ergonómicas del ordenador se resuelven, por una u otra vía, de manera satisfactoria. No necesitamos más que conocer superficialmente la experiencia de la propia UOC, que en estos momentos tiene más de 12.000 estudiantes activos, para ponerlo en evidencia. Nadie piensa hoy en pedir a los estudiantes la lectura de documentos largos en la pantalla del ordenador. Se utilizan, cuando son necesarios, los textos impresos complementarios en forma de libros, notas técnicas o el medio que resulte oportuno. Aprendizaje activo Lo realmente significativo es, por un lado, que los materiales diseñados para su utilización en entornos virtuales se orientan a un aprendizaje muy activo, en el que la exposición de núcleos de conocimiento se intercala con la realización de actividades y en el que el concepto de lectura de documentos queda con frecuencia superado por la realización de debates u otras formas activas de estudio. Se produce una situación que tiene alguna similitud con el debate de casos que utilizan las escuelas de negocios: el aprendizaje principal se produce durante al propio debate, en relación directa con el esfuerzo y trabajo que el estudiante aporta al mismo. En segundo lugar, cada vez se aprecia más la función del entorno virtual como foro para estos debates y pierde importancia relativa la facilidad para la transmisión de materiales de aprendizaje. Se valora principalmente la capacidad del entorno para ayudar a crear una comunidad virtual, en la que los estudiantes que comparten un aula, también virtual, participan y obtienen una experiencia positiva de aprendizaje en grupo. Creo que conviene, por último, destacar las aportaciones que los entornos virtuales pueden realizar para mejorar la calidad del aprendizaje. El propio hecho de que, como en cualquier otra experiencia de aprendizaje a distancia, se desarrolle un esfuerzo importante y profesional en la preparación de materiales didácticos supone una primera contribución, no despreciable, en cuanto a asegurar una calidad homogénea de los contenidos, que el profesor debe complementar y mejorar con sus aportaciones personales. Por otro lado, las facilidades de feedback que el entorno ofrece, basándose en las herramientas telemáticas y en los resultados de la evaluación continua, permite la identificación de aspectos mejorables en los materiales y en la acción docente, y facilita, por tanto, un proceso de mejora continua. Así es como los entornos virtuales permiten avanzar en la calidad, facilidad y productividad del proceso de aprendizaje y contribuir, en definitiva, a iniciar la revolución que todos esperamos de la aplicación de las nuevas tecnologías al mundo de la formación. |
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