REVISTA DE LA RED DE PARQUES TECNOLÓGICOS DE EUSKADI

"Europa debe aprender a sacar las ideas del laboratorio"

 

Entrevista con Pedro Miguel Etxenike, Vasco Universal 1998 El físico navarro Pedro Miguel Etxenike, Vasco Universal 1998 y último ganador del Premio Príncipe de Asturias de la Investigación, afirma en esta entrevista que Europa debe aprender a sacar las ideas del laboratorio y transformarlas en productos comerciales. Etxenike describe las diferencias existentes en materia de investigación entre Estados Unidos y Europa y destaca el importante papel de los parques tecnológicos y las universidades en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Asimismo, reclama una mayor cultura científica para toda la sociedad.
 

LOS VASCOS HEMOS SABIDO ADAPTARNOS A LAS CIRCUNSTANCIAS DEL ENTORNO DESDE NUESTRA PEQUEÑEZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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IDEIAK LABORATEGITIK ATERA
     
 

 Elkarrizketa honetan, Pedro Miguel Etxenike, 1998ko Euskaldun Unibertsala eta lkerketako Asturiasko Printze Sariaren azken irabazleak zera dio, ideiak laborategitik ateratzen eta merkatuko produktu bihurtzen ikasi behar duela Europak.
 Ikerketari dagokionez Estatu Batuen eta Europaren artean diren desberdintasunak azaltzen ditu Etxenikek, zientzia eta teknologiaren garapenean teknologia elkarteglek nahiz unibertsitateek duten eginkizun garrantzitsua nabarmentzen duelarik. Aldi berean, zientzi kultura handiagoa galdatzen du izarte osoari begira.

 
     

 

 

 

 

 

 

EL ENTUSIASMO TECNOLÓGICO ESTA CRECIENDO EN LA SOCIEDAD, PERO NO ESTÁ TODO HECHO Y NO PODEMOS RELAJARNOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARA EL DESARROLLO DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA, LAS UNIVERSIDADES SE APOYAN EN EMPRESAS, CENTROS DE INVESTIGACIÓN Y PARQUES TECNOLÓGICOS:
DEBE EXISTIR ARMONÍA ENTRE TODOS ELLOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS PARQUES TECNOLÓGICOS HAN SIDO CONCEBIDOS COMO PROYECTOS A MUY LARGO PLAZO, DONDE LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE ES MANTENER EL RUMBO SIN CAMBIOS BRUSCOS PRODUCIDOS POR LAS URGENCIAS DEL MOMENTO

El pasado año recibió el Premio Principe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por sus trabajos en el campo de la materia condensada. ¿Qué supuso para usted recibir un premio de tanto prestigio?
Ha sido un premio muy importante para mí. Es curioso, a veces pienso que, cuando te dan un premio, por una especie de efecto cascada, te van llegando de repente un sinfín de ellos. De todas formas, nunca llegas a olvidar ninguno y cada uno que recibes lo agradeces y te honra. En un momento de tu vida, todos son importantes para ti.

En ese sentido, ¿qué ha significado para usted el nombramiento de Vasco Universal 1998?
Es una alegría por tratarse de algo que te otorgan en casa y para lo que te proponen otros. Creo que los valores que en el acta del jurado atribuían a mi persona son rasgos que poseemos todos los vascos.
    
Por ese motivo, comprobar que tantas personas reconocen en mí valores de todos es una sensación especial. Los vascos hemos sabido adaptarnos a las circunstancias del entorno desde nuestra pequeñez, Si echamos la vista atrás, tanto nuestra historia como nuestro presente nos demuestran precisamente que desde esta pequeñez hemos sido capaces de emprender proyectos expansivos. Además, sabemos que nuestra universalidad es sobradamente conocida en la actualidad. No necesito remontarme a S. Ignacio o a S. Francisco Javier; basta recordar a los ingenieros vascos que hicieron las presas del Duero, a nuestros trabajadores, empresarios y banqueros, a deportistas como Miguel Indurain o Txema Olazabal, o a nuestra universidad, que empieza a pasearse ya por todo el mundo.

También recibió en Bonn el Premio Max Planck de Física, dotado con 21'3 millones de pesetas, Con esa cuantía económica decidió impulsar trabajos de investigación conjunta con científicos y universidades alemanas. ¿En qué fase se encuentra este proyecto?
Bueno, realmente la cuantía del premio fue de 250.000 marcos. El proyecto va bien; de hecho, estamos colaborando estrechamente con cuatro instituciones: dos Institutos Max Planck y otras universidades alemanas. Gracias al premio, hemos impulsado algo que ya existía, pero que nos está permitiendo mejorar e intensificar estas relaciones universitarias. Para dar a conocer la gran labor que desarrollan desde allí, basta decir, por ejemplo, que ellos son los mejores en Química del fertosegundo o, lo que es lo mismo, la milésima parte de la billonésima parte del segundo. Se trata de un proyecto desarrollado hasta el momento en su parte experimental solamente por alemanes y americanos, y lo cierto es que a nosotros nos gustaría empezar a trabajar aquí en él, no sólo en teoría, sino también haciendo experimentos. Lo que ocurre es que la ciencia no puede improvisarse. Es un ámbito que necesita su tiempo para desarrollarse plenamente; sin embargo, estamos avanzando en este largo camino.

¿Cómo ve el trabajo realizado durante estos años por el Centro Internacional de Física de Donostia?
Si se refiere al Departamento de Física, con satisfacción y optimismo de cara al futuro. Con respecto a lo que se llama "Donostia Internacional Physics Center", pese al entusiasmo de las instituciones, los trámites administrativos no han culminado todavía. Espero que antes de mediados de junio podamos decir que este tema ya está completamente cerrado y podamos empezar a funcionar, porque de ello depende en buena medida que alcancemos la misma eficacia que otros centros de similares características.
     Podemos agrupar en dos grandes bloques los objetivos perseguidos por el Centro de Física. Por un lado, aumentar e impulsar la internacionalización del Grupo de teoría de la materia condensada, así como del Grupo de física de polímeros. Por otro, atraer a nuestro centro a los mejores expertos mundiales y posibilitar, a su vez, el traslado de nuestra gente a sus centros.
     A medio plazo, añadiremos un nuevo objetivo al centro, como es la recuperación de investigadores que se han ido. Asimismo, a más largo plazo tenemos previsto transformar nuestro Centro Físico en un Instituto Básico en su propia plantilla de investigadores.

¿Qué separa a Europa de Estados Unidos en materia de investigación?
La principal diferencia entre ambos continentes es tanto el esfuerzo empresarial que desde hace años Estados Unidos dedica a la I+D, como la diferente arquitectura institucional del sistema científico universitario. Para ilustrar esto, podemos señalar que las empresas americanas tienen el doble de investigadores que las empresas europeas. En lo que respecta a la implantación empresarial, de cada tres dólares destinados a I+D, dos los pone la empresa, mientras que de cada cuatro dólares gastados en I+D, tres se gastan en la empresa. Hay que tener en cuenta, además, que su arquitectura institucional universitaria es radicalmente diferente a la existente en Europa. De hecho, en Estados Unidos existen miles de universidades, pero sólo unas pocas están en la cúpula, que son las que concentran la mayor parte del desarrollo tecnológico. Las cifras hablan por sí solas: este año, Estados Unidos ha destinado 240.000 millones de dólares a I+D y la Universidad de Stanford, por ejemplo, ha dedicado 100.000 millones de pesetas, de los que el 50% proviene de fondos federales.

¿Qué pasos debe dar el viejo continente para avanzar en el campo de la ciencia y la tecnología?
Mientras que en el ámbito científico la situación en Europa es bastante similar a la de Estados Unidos, América nos supera en el campo tecnológico. Para avanzar en este terreno, es fundamental que Europa aprenda a sacar las ideas del laboratorio y las lleve al mercado, porque no hemos sido capaces de transformar la ciencia en ideas y productos comerciales. Ahora bien, esto no se logra concentrándonos en lo aplicado. Hace falta un desarrollo armónico de lo básico aplicado a la industria. Podríamos ilustrar esta explicación con un ejemplo: el de porte, Ningún corredor de 100 metros entrena sólo las piernas: lógicamente, necesita trabajar todo el cuerpo, Debe haber un desarrollo armónico. Además, Europa debería plantearse seriamente ofrece mayores incentivos personales a los investigadores.

¿Qué lugar ocupa la ciencia en la sociedad actual?
La ciencia es un componente básico en el desarrollo de la sociedad actual. Es algo a lo que no podemos o, mejor dicho, no debemos buscar utilidad y finalidad a corto plazo, sino a largo plazo. La ciencia es nuestro mejor camino para labrar el futuro y, por tanto, la mejor inversión que podemos realizar de cara a él. Por ello, buscarle una rápida utilidadad a la ciencia o a sus resultados es inútil y erróneo. Como oí decir en cierta ocasión a José Antonio Garrido, "una obsesión por lo útil es poco útil". Tanto la ciencia como la tecnología son dos factores decisivos para el desarrollo de la economía y la mejora de la calidad de vida. Además, es indiscutible que, desde la Ilustración, la ciencia forma una parte esencial de la cultura. No hay que olvidar que ella ha conformado tanto el desarrollo económico como la forma de pensar.

¿En qué momento se encuentran las relaciones entre la Universidad y la empresa?
En el fondo, la universidad y la empresa no están tan alejadas como quieren hacernos creer. Después de todo, cada universidad masificada surge de la sociedad que la mantiene. La formación universitaria debe ser flexible y práctica: buena en lo básico. Lo que debe propiciar la universidad es la formación de generalistas y no de grandes especialistas. Una formación general, no especializada, posibilita que los universitarios puedan adaptarse a una sociedad y a un mercado en cambio permanente, que les obligará a variar su puesto de trabajo en numerosas ocasiones, lo que exigirá nuevos conocimientos. A la universidad le corresponde además otro importante papel: lograr que los estudiantes sean realmente capaces de aprender y conscientes de la necesidad de seguir aprendiendo toda la vida. En el fondo, todos vamos a tener que hacer un gran esfuerzo por cambiar. La educación debería ser un proceso continuo, desde la cuna a la tumba.

¿Es similar la situación en Euskadi?
La realidad en Euskadi nos muestra que las universidades están masificadas. Este hecho tiene aspectos positivos, como es generalizar la educación y elevar el nivel formativo, pero también entraña un riesgo: la pérdida de calidad de la formación. En cualquier caso, la universidad debe mantener siempre un análisis crítico. No me gustaría que la universidad fuera considerada como un taller barato. Hay algo que me gustaría especialmente ver cumplido: ver cátedras creadas por las propias empresas. No olvidemos que las necesidades de las empresas incrementarán la cooperación entre ellas y las universidades, Esta necesidad creará vínculos naturales basados en el mutuo interés, donde los investigadores tendrán libertad. En general, estamos peor que algunos y mejor que otros. Tenemos que abrir caminos de cooperación sin forzar las cosas.

¿Apoyan las instituciones suficientemente el trabajo de investigación que se desarrolla en las universidades?
Afortunadamente, la valoración institucional hacia nuestro trabajo ha aumentado considerablemente en los últimos años. En este cambio ha sido vital la labor ejercida por la dirección de la universidad, que ha logrado mejorar la imagen de ésta, aunque aún nos queda un largo camino por recorrer. Lógicamente, para ello debemos ser capaces de producir más y mejores conocimientos.

¿Se ha modificado la imagen de la población sobre la ciencia y la investigación?
Paralelamente a la mayor valoración institucional de nuestro trabajo, también creo que la sociedad valora cada vez más la labor de investigación desarrollada desde la universidad, a pesar de que el tópico se empeñe en decir lo contrario. Diversos estudios han demostrado que los científicos y los médicos son los profesionales más valorados por la población. En Europa, el grado de conocimiento sobre la ciencia es bajo; sin embargo, el entusiasmo tecnológico está creciendo en la sociedad. Creo sinceramente que hay un gran entusiasmo por la ciencia, la tecnología y el conocimiento, y que se valora más de lo que a veces nos parece. No obstante, no está todo hecho y no podemos relajarnos. Hay que seguir avanzando en este terreno.

¿Es la ciencia un trabajo en equipo o básicamente individual?
Actualmente las cosas han cambiado mucho. El trabajo científico ha dejado de ser un trabajo en soledad y se ha convertido en un trabajo sobre todo de equipo. Tan sólo la fase de estudio o reflexión requiere de esta individualidad. La gran diferencia radica entre entender y saber. Entender es asimilar lo que uno sabe y ello requiere un trabajo en soledad e individual, que nada puede sustituir. Hoy, muchos desafíos científicos son principalmente de grupo, debido a su complejidad, e interdisciplinares, donde la especialización desde diversos ángulos es inevitable. Sin embargo, para que haya interdisciplina, es necesario que en la propia disciplina exista la excelencia.

¿Cuál es, a su juicio, el papel que deben jugar los Parques Tecnológicos Vascos en materia de investigación y transferencia tecnológica?
Los Centros Tecnológicos continúan en el papel que están jugando, sin cambios bruscos y pensando a largo plazo. Para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, las universidades se apoyan en empresas, centros de investigación y Parques Tecnológicos. Y, efectivamente, debe existir una arquitectura y armonía institucional entre todos ellos. En cualquier caso, esta flexibilidad y esta red pueden ser muy positivas, siempre que desde ellas se exija calidad. Se trata de proyectos a muy largo plazo, donde lo verdaderamente importante es mantener el rumbo sin cambios bruscos producidos por las urgencias del momento.

¿Existe la casualidad en la ciencia?
En efecto, así es, pero ya se ha dicho repetidamente que sólo la aprovechan aquéllos que están preparados para ella. Incluso los descubrimientos no siempre florecen en aquello para lo que nacen. La ingeniería genética, por ejemplo, aún no sé adónde nos lleva. En ciencia y tecnología, el largo plazo es fundamental. La ciencia y la tecnología son impredecibles. Probablemente, los efectos de muchos de los descubrimientos de hoy se aplicarán en áreas que ahora no podemos siquiera imaginar.

¿Cómo calificaría el siglo XX desde un punto de vista tecnológico?
El siglo XX ha sido maravilloso desde el punto de vista tanto científico como tecnológico. Sin embargo, precisamente en este sentido, la reacción de parte de la sociedad a estos avances tecnológicos ha sido de recelo. No olvidemos que el avance científico crea cierta inseguridad al modificar nuestro marco de referencia. Es fundamental que en este terreno actuemos siempre con cautela, porque nunca hemos tenido una posibilidad de autodestrucción tan poderosa como la actual. Recordemos la tragedia de Hiroshima o, en menor grado, la de Chernobil, por no hablar de posibles problemas futuros en campos como la ingeniera genetica. Es indudable que el avance científico-tecnológico va a continuar y, para ello, es necesario que la sociedad esté más informada. Con ello no estoy diciendo que se puedan poner límites a la ciencia, ni tampoco que debieran ponerse. No obstante, no podemos pasar por alto que estamos construyendo una sociedad con mayores posibilidades que indirectamente implican mayores peligros. Hay que tener cuidado. Por eso recomiendo cautela, porque no existen recetas sabias ni mágicas para evitar este peligro. Asimismo, también creo necesario que la sociedad abra su mente para que todos nosotros seamos más cultos científicamente.

 

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