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La firma del contrato para la fabricación de parte del avión brasileño Embraer 145
por una cantidad que superaba los cien mil millones de pesetas, convertía a Gamesa en un
miembro de uno de los clubes con más barreras de entrada, el aeronáutico. El lugar
ofrecido por las instituciones vascas para el diseño y fabricación de las alas y
carcasas del birreactor brasileño fue Miñano. Ese mismo año, en 1993, el lehendakari,
José Antonio Ardanza, colocaba la primera piedra. El consejero delegado del Grupo Gamesa,
Iñaki López Gandásegui, afirmaba: nos sentimos causa y motivo de que el Parque
Tecnológico de Alava se haya desarrollado con tanta rapidez.
Un lustro después la arriesgada apuesta por este proyecto se ha visto recompensada. La
división aeronáutica del grupo aporta unos ingresos de 18.000 millones de pesetas, el 32
por ciento de la facturación del holding.
Esta cifra se duplicará en el año 2.000 cuando dos de los tres proyectos en los que
se encuentra inmerso el grupo entre en proceso de maduración: el helicóptero
norteamericano S-92 de Sikorsky y la aeronave con capacidad para transportar seis
pasajeros, SJ-30 de la compañía Sino Swearingen. De ambos modelos, la empresa vasca
entregará en el transcurso del presente ejercicio, los primeros prototipos de las piezas
que tiene asignadas.
El contrato con Embraer, que le supuso a Gamesa su entrada en la elitista industria
aeronáutica, marcha a velocidad de crucero. Este año se entregarán un total de 70 alas
del avión EMB 145, |
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además de otras piezas como el compartimento que aloja los motores del birreactor y
parte del fuselaje. Los responsables de Gamesa afirman que son excelentes las expectativas
comerciales de este avión con capacidad para 45 personas y que resulta un 20 por ciento
más barato que su principal competidor, el Canadair. Existen 140 pedidos en firme.Las
relaciones entre vascos y brasileños bien pudieran estrecharse en los próximos meses
cuando salga el prototipo de la nueva versión del EMB-145, bautizado como EMB-135. Este
avión, que permitirá a la compañía carioca posicionarse en el mercado emergente de los
reactores regionales de pequeña capacidad, vuela con las mismas alas que las de su
hermano.De momento Gamesa Aeronáutica tiene garantizados sus
vuelos futuros con una cartera de pedidos para los próximos veinte años. Sin
embargo, tal y como comentaba Iñaki López, lo trascendente de este proyecto radica en el
hecho de que se ha creado una sociedad con un gran valor añadido y con ingeniería
propia en un sector con importantes barreras de entrada |